Eres el visitante numero:

jueves, 22 de septiembre de 2011

Emily

No me digan que jamás han pasado por una situación algo fuera de lo normal, un poco extraña, pero muy hermosa. Hoy no fue un día nada lindo, en la escuela no me fue tan bien, tuve problemas con un profesor y una actividad me salió mal, iba súper enojada y preocupada, igual conocí a una niña de unos 12 años, la encontré en el transporte público, venía sola con su hermano menor, llevaban ropa muy grande, ella traía unos zapatos rotos y una bolsa pequeña color rosa, él andaba descalzo; el transporte iba muy lleno, ellos iban parados, entonces les dije que se sentaran a un lado de mi, ellos accedieron y fue ahí donde comencé a platicar con ellos.

—Niños, siéntense aquí, si caben hay lugar.
—Gracias (Una voz muy quebrada y triste). 
—¿Cómo se llaman?
—Yo Emily y mi hermano Juan.
—¿Vienen solos?
—Sí.

Empecé a creer que los incomodaba con tantas preguntas, pero era inevitable dejar de hacerlo.

—¿Y su mamá?
—En el hospital.
—Oh... no deberían de andar solos por la calle, están muy chicos.


Me callé, y empecé a observarlos, ella no tenía cejas, y traía una gorra puesta, era muy linda, inocente, pero su miraba estaba "seca" no brillaba, no sonría para nada, supuse que algo andaba mal, un niño siempre sonríe, hace bromas y juega con todo; seguí platicando.


—Y... ¿a dónde van?
—A trabajar.
—¡¿Qué?! (Pregunté algo sorprendida).
—(Ella me miro muy raro)
—Están muy chicos... díganle a su padre que trabaje y no los mande a ustedes.
—No tenemos papá.
—Lo siento...
—Tenemos que comer, mi mami no puede hacer nada, y mis demás hermanitos igual.
—Pero, tú, te ves mal, ¿por qué no vas a jugar o algo por el estilo?
—No soy igual a los otros niños.
—¿No? ¿Por qué lo dices hermosa?
—Tengo cáncer. 


Ahí hubo un silencio muy incómodo, se me hizo un nudo en la garganta, y de alguna manera me sentí muy mal, mis ojos no dejaban de verla, ella le acomodaba la ropa a su hermano.
Yo tenía que bajar ya, les deje dinero para que pagaran su pasaje y comieran algo, ella me agradeció con un beso en la mejilla.

Me di cuenta de que hay muchas personas qué sufren mucho, qué carecen de muchas cosas, qué no tienen a nadie cerca que los pueda ayudar, que apesar de todas las adversidades tienen que seguir adelante porque no hay de otra, y yo, muchas veces me quejo por cosas tan insignificantes, me limito a un "no puedo" o me escudo en un "no quiero", que si no me salió bien, que si mamá no me deja en paz, que si no tengo crédito en el celular, que si no tengo la ropa perfecta para una fiesta, cosas que de una u otra manera no valen nada, cosas que tiene valor moral, solo son tonterías y vanidades, y dejo a un lado lo que de verdad importa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario